En días pasados, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) publicó un análisis sobre los patrones financieros de la Generación Z, es decir, aquellos nacidos entre 1995 y 2000, que se están integrando a la vida “adulta” en esta década y sus relaciones con el dinero.
Tras un análisis profundo, la Condusef ha identificado y detallado los principales desafíos financieros que enfrentan este sector de la población en la actualidad.
1. La brecha de la educación financiera
- Falta de conocimientos básicos: Muchos jóvenes no reciben la formación necesaria en conceptos financieros elementales como el ahorro, la inversión, el manejo del crédito y la elaboración de presupuestos. Esto los hace vulnerables a tomar decisiones financieras poco informadas que pueden tener consecuencias negativas a largo plazo.
- Desconexión con la educación tradicional: Lo anterior tiene mucho que ver con que los métodos de enseñanza tradicionales sobre finanzas personales suelen ser poco atractivos para la Generación Z, acostumbrada a la inmediatez y dinamismo del mundo digital. Se requieren estrategias educativas innovadoras y accesibles para conectar con este público.
2. El obstáculo del ahorro
- Ingresos inestables: La precariedad laboral y los bajos salarios son realidades comunes para muchos jóvenes en México, dificultando el ahorro regular. La informalidad en el empleo y la falta de prestaciones sociales agravan aún más este panorama.
- Presión al consumo inmediato: La publicidad omnipresente y la cultura del consumismo bombardean constantemente a los jóvenes, impulsándolos a gastar en bienes y servicios que no siempre son necesarios o prioritarios.
- Falta de metas financieras: La ausencia de objetivos claros dificulta la motivación para ahorrar. Es fundamental guiar a los jóvenes en la definición de metas financieras a corto y largo plazo que les den un sentido al ahorro.
3. La carga de las deudas
- Acceso “fácil” al crédito (caro): La proliferación de productos crediticios, como tarjetas de crédito y préstamos personales, a menudo con requisitos mínimos y publicidad atractiva, expone a los jóvenes al riesgo de sobreendeudamiento.
- Nula planificación financiera: La impulsividad y la falta de planificación financiera adecuada pueden llevar a los jóvenes a contraer deudas que superan su capacidad de pago, generando una espiral de intereses y afectando su estabilidad económica.
- Desconocimiento de las consecuencias: La falta de comprensión de las implicaciones a largo plazo del endeudamiento, como el impacto en su historial crediticio y su capacidad de ahorro, aumenta el riesgo de tomar decisiones financieras irresponsables.
¿Cómo superar estos desafíos?
La CONDUSEF aboga por un enfoque integral que involucre a diversos actores para enfrentar estos desafíos:
- Fortalecer la educación financiera: Implementar programas de educación financiera dinámicos y accesibles en todos los niveles educativos, utilizando herramientas tecnológicas y lenguajes atractivos para la Generación Z.
- Promover el ahorro desde la infancia: Inculcar hábitos de ahorro desde temprana edad, enseñando a los niños el valor del dinero, la importancia de establecer metas y la satisfacción de alcanzarlas.
- Fomentar el consumo responsable: Educar a los jóvenes sobre el consumo responsable, promoviendo la distinción entre necesidades y deseos, y el análisis crítico de la publicidad.
- Regular el acceso al crédito: a nivel institucional, la banca debe implementar medidas que regulen el acceso al crédito para los jóvenes, incluyendo límites de edad, requisitos crediticios más estrictos y educación financiera obligatoria antes de la contratación de productos crediticios.
- Buscar asesoría financiera: Ampliar el acceso a servicios de asesoría financiera gratuita y especializada para jóvenes, donde puedan recibir orientación personalizada para gestionar sus finanzas de manera responsable.
¿Por qué nos deben preocupar los hábitos financieros de la Generación Z?
No obstante que este informe de CONDUSEF me indica que existe una intención de enfrentar estos desafíos de manera conjunta entre instituciones educativas, entidades financieras, autoridades gubernamentales, es importante señalar que el mundo esta cambiando de manera muy rápida desde la pandemia.
Estos jóvenes y muchos de sus padres nacieron en un periodo de más o menos treinta años en los que disfrutamos de una estabilidad financiera que no tuvimos en la década de los 80: crecieron bajo una inflación baja, tasas de interés estables que permitían el acceso a créditos más baratos y fáciles de pagar, lo cual incrementó el poder adquisitivo de muchas familias. Hoy estamos enfrentando una inflación con tendencias alcistas que afecta especialmente los precios de los alimentos y la vivienda. Esto, aunado a que el crédito dejó de ser barato, puede empobrecer a los jóvenes que no tengan claras sus prioridades y no sepan planificar a largo plazo.
